HOLA HOLA Aqui reportándome de nuevo con nueva información , en este caso les traigo Los gatos en Egipto!
La historia del gato, el venerado de Egipto
El gato no se cree el emperador de nuestra casa por decisión rpropia, los egipcios lo elevaron prácticamente a ese puesto en su época. ¿ Quieres conocer cómo le trataban? ¡Sigue leyendo!
Los gatos fueron realmente bien vistos en el antiguo Egipto,
ttanto es así que los tenían como símbolo de la divinidad y
quien mataba a uno de ellos era castigado con la ejecución.
Diodoro Siculo, cronista romano, relató la historia de un legionario que fue linchado por la muchedumbre por haber matado a un gato por accidente.
También podemos conocer la veneración que tenían a este animal gracias
al griego Heródoto, quien contaba que su fallecimiento suponía luto y
duelo para la familia.
Como parte de los ritos funerarios, se encuentra el acto tan curioso de
que todos los miembros de la familia se rasuraban las cejas para
manifestar su duelo.
Los egipcios comenzaron a introducir al felino en sus vidas para utilizarle
en la caza de ratones y otras alimañas que se comían los cultivos
y entraban en sus casas. Durante el Imperio Egipcio los gatos eran
los principales guardianes de las cosechas de cereales.
Gracias a esta labor y al interés que comenzaron a suscitar entre
los humanos por su misterio y carácter, se alzaron como
representaciónde los dioses.
Bast o Bastet era una diosa con cuerpo de mujer y cabeza de gato
que simbolizaba el amor y la reproducción.
El historiador Heródoto dejó constancia del festival anual de primavera en
Bubastis, ciudad núcleo del culto a Bast, al que llegaban 700.000 peregrinos.
Estas fiestas terminaban siempre de la misma manera, en grandes orgías.
Después de estas pequeñas pinceladas podéis suponer, avispados lectores,
que los gatos vivían una buena vida. Otro buen ejemplo es
la exquisita dieta que llevaban: pan recién horneado, mojado en
leche recién ordeñada acompañando a pescados traídos del Nilo.
Podríamos discutir en este punto la adecuación de
esta alimentación para las necesidades nutricionales del animal
pero no podemos negar que lo egipcios les daban de comer
los mayores manjares que ellos pensaban que serían del gusto del gato.
Para rematar, la adoración, cuado un minino moría era embalsamado.
Fue a partir de la XXII dinastía (950 a.C.) cuando se comenzó a momificarlos,
algo que se descubrió gracias a la aparición de más de 15 necrópolis de estos felinos.
El gato también tuvo sus momentos de peligro en Egipto
Pero llegó un punto en el que había tanta demanda de momias de
felinos que muchos fueron estrangulados con tan solo un año.
Los egipcios usaban las momias de los gatos para rendir culto
a Bast, sepultándolas en catatumbas o quemándolas dentro del templo.
Los ojos de los gatos eran para los ciudadanos del Imperio Egipcio
capaces de observar el alma humana. Por esta razón,
este órgano felino cobró tanta importancia, sobre todo
entre las mujeres. Recordemos la manera que tenían las
egipcias de pintarse los ojos, imitando la mirada felina.
Los egipcios jugaban también con sus animales y se ayudaban
de ellos en los momentos de ocio. Utilizaban una especie de
boomerang para cazar pájaros y los gatos debían recoger la víctima.
Tanto éxito tuvieron en su labor que desbancaron al perro en el
primer puesto como animal cazador.
De todas formas, aunque siempre se creyó que los egipcios fueron
los primeros en domesticar a los mininos, esta teoría se fue
al traste cuando se descubrieron restos felinos en una tumba
de 9.500 años encontrada en Chipre. Gracias a esto, se piensa
ue este animal comenzó a acompañarnos en nuestra rutina
hace 10.000 años en las zonas agrícolas de Asía Occidental.
castigaban duramente el maltrato a los felinos.
En este sentido, la legislación era tan estricta que ni el propio faraón podía indultar a un hombre
acusado de pegar o maltratar a un animal.
Tenían en tanta estima al animal que era mucho más grave matar
a un gato que a un humano. Si el asesinado era el felino,
la pena era la condena a muerte, aunque hubiera sido en un descuido o sin querer hacerle daño.
La concienciación sobre el bienestar de los gatos era plena,
un ejemplo es que cuando ocurría un desastre en la casa,
como un incendio, se centraban en salvar primero al animal
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